28/01/2026

Menos emisiones de CO₂ para proteger la salud humana y la del planeta

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Cada 28 de enero se conmemora el Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2, una fecha impulsada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para concienciar sobre la urgencia de descarbonizar nuestras economías. Esta efeméride urge a la acción contra el cambio climático para proteger la salud pública y la biodiversidad, bajo el enfoque de la estrategia “Una sola salud” (One Health).

UNA DOBLE EMERGENCIA: CLIMA Y SALUD PÚBLICA

Los datos científicos más recientes confirman la necesidad de acelerar la acción. Según las estimaciones del último informe Global Carbon Budget 2025, las emisiones globales de CO2 de origen fósil alcanzaron un record de 38.100 millones de toneladas. El cambio climático está debilitando la capacidad de los sumideros naturales, suelos, bosques y océano, para absorber CO2, lo que acelera la acumulación en la atmósfera y agrava la emergencia global. La OMS estima que la contaminación del aire es la causa de alrededor de siete millones de muertes al año en todo el mundo.

Por su parte, el informe State of Global Air 2025 sitúa la contaminación atmosférica como el segundo factor de riesgo de mortalidad a nivel global. El estudio ratifica el vínculo con enfermedades crónicas e incorpora por primera vez la demencia. Esta crisis sanitaria golpea con especial dureza a los colectivos más vulnerables, ya que en 2023 causó la muerte de 170.000 niños menores de cinco años y concentra el 90% de la mortalidad en naciones de ingresos bajos y medios. La dimensión del problema es universal, pues menos del 1% de la población mundial respira aire que cumpla las recomendaciones, mientras un 36% reside en áreas que rebasan los umbrales más permisivos establecidos por la OMS.

HOJA DE RUTA CLIMÁTICA: ESTRATEGIA NACIONAL

En el ámbito nacional, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) cuenta con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023-2030 en el que se establecen objetivos ambiciosos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 32% para 2030 respecto a 1990. La hoja de ruta trasciende la transformación energética, se erige como una palanca de modernización y salud pública que reconoce el valor insustituible de la biodiversidad. En este sentido, la conservación de sumideros naturales como bosques y mares resulta decisivo para absorber el carbono y garantizar el éxito de la transición.

En este contexto, la Fundación Biodiversidad del MITECO trabaja para revertir la pérdida de biodiversidad y promover la conservación y restauración de los ecosistemas y el uso sostenible de los recursos naturales. Esto exige impulsar actuaciones en varios ámbitos a la vez, para conservar los ecosistemas sanos, restaurar los ecosistemas degradados, promover un uso sostenible de la biodiversidad y frenar las causas de su deterioro.

Reducir las emisiones de carbono es un compromiso compartido. Desde la acción individual hasta las grandes políticas públicas apoyadas por la ciencia, cada paso cuenta para asegurar un futuro donde la prosperidad humana no comprometa los límites del planeta.