11/12/2025

Las montañas, guardianas del agua y pilares de la vida

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Desde 2003, cada 11 de diciembre se celebra, por acuerdo de la Asamblea General de la ONU, el Día Internacional de las Montañas con el objetivo de concienciar sobre la importancia de estos ecosistemas y la necesidad de desarrollar soluciones sostenibles para garantizar su conservación. Las montañas cubren el 22% de la superficie terrestre, son el hogar del 15% de la población mundial y más de la mitad depende de ellas para abastecerse de agua, alimento y energía.

LOS GLACIARES, FUENTES DE VIDA

El lema elegido para este año, “Los glaciares son importantes para el agua, la comida y los medios de vida en las montañas y en las regiones río abajo”, subraya el papel fundamental de las montañas como depósitos de agua del mundo y la necesidad de adoptar medidas para evitar la desaparición de los glaciares. Además, esta conmemoración coincide con el Año Internacional de la Conservación de los Glaciares.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los glaciares albergan alrededor del 70% del agua dulce del planeta. Sin embargo,  confirma que el aumento de las temperaturas globales está provocando su derretimiento acelerado, lo que genera una amenaza para la agricultura y la seguridad hídrica.  Este retroceso glaciar amplifica riesgos geológicos como inundaciones, desbordamientos, corrimientos de tierras y un aumento de la erosión y la sedimentación.

LAS MONTAÑAS Y EL DESHIELO DE LOS GLACIARES EN ESPAÑA

De acuerdo con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el 38% de los municipios españoles se encuentran en zonas de montaña, y abarcan el 41% del territorio, y se distribuyen en todas las comunidades autónomas y en 49 provincias. Pese a su importancia, estos espacios se enfrentan a desafíos críticos como la desertificación y la intensificación de los grandes incendios.

Alineado con el lema de este año, los datos sobre la criosfera en España son preocupantes. El informe CLIVAR-Spain 2024 revela que los glaciares españoles han experimentado un retroceso acelerado en la última década. El permafrost, suelo permanentemente helado, prácticamente ha desaparecido en Sierra Nevada y presenta claros signos de calentamiento en los Pirineos, lo que acelera fenómenos de inestabilidad como desprendimientos de rocas y avalanchas. Además, los registros confirman una disminución en la duración y acumulación de la capa de nieve en la Península Ibérica, poniendo en riesgo recursos hídricos vitales.

Esta fragilidad glaciar ha sido confirmada por los datos del Grupo CryoPyr del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE–CSIC). El glaciar del Aneto se ha vuelto a fraccionar, lo que ha provocado su división en tres masas de hielo desconectadas y una nueva pérdida de 3,6 hectáreas. Por su parte, el glaciar de Ossoue, en la frontera de España y Francia, ha sido el más afectado de la temporada, con pérdidas medias de 3,5 metros de espesor.

IMPULSO A LA BIOECONOMÍA FORESTAL

La Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) está impulsando activamente proyectos transformadores en zonas montañosas de toda España. Estas iniciativas, enmarcadas en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) y con la financiación de los fondos europeos NextGenerationEU, buscan revitalizar la bioeconomía, combatir el desafío de la despoblación rural y fortalecer significativamente la resiliencia de los ecosistemas naturales.

Entre ellas, destaca el proyecto OVIHUEC.DAT, que digitaliza la gestión silvopastoral comunal mediante rebaños ovinos, lo que reduce la biomasa forestal para prevenir incendios y genera empleo juvenil. En paralelo, BoscAran aplica el Plan de Ordenación Forestal con técnicas innovadoras para aumentar la resiliencia climática de la zona, promover la biomasa como fuente de energía verde y crear empleo local.

Por último, BioPirineo aborda la gestión sostenible de los bosques, la prevención de incendios, la optimización de las prácticas ganaderas y la diversificación del ecoturismo a través de la retribución de servicios ambientales.

Estas iniciativas comparten la apuesta por la gestión sostenible de los recursos, la promoción de la bioeconomía como motor de desarrollo rural, la participación comunitaria y la innovación tecnológica. Buscan desarrollar modelos replicables que puedan transferirse a otras zonas con desafíos similares, fortaleciendo la resiliencia y la sostenibilidad de los ecosistemas montañosos.

El Día Internacional de las Montañas invita a reconocer estos ecosistemas como motores de resiliencia global. Es esencial preservar estos ecosistemas para las generaciones futuras, asegurando agua, biodiversidad y prosperidad sostenible.